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Cacería de Bruja: Mi Primera Obra de Teatro

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A continuación les presentó la primera obra de teatro que he escrito, la misma fue montada por el Profesor José Guevara y presentada en la casa de la cultura de Upata por estudiantes del liceo Siso Martínez. La misma relata de forma jocosa como las crencias sobre brujas y su vínculo con aves negras, desatan un hecho lamentable como lo es el maltrato a un animal inocente, producto de supersticiones y a veces por ignorancia de la gente. Esta historia fue escrita basada en un hecho real ocurrido a principio del año noventa.

CACERÍA DE BRUJA

ACTO I

Escena 1. La visita

En el porche de una casa hay una conversación muy animada entre su dueña Doña Ernestina, su sobrina leila y su comadre Rafaela. Eran aproximadamente las seis de la tarde. El tema de la conversación versaba sobre la cotidianidad de esos tiempos, historia de espantos, brujas y aparecidos.

 Doña Ernestina (a su comadre)

Bueno comadre, yo no creo en brujas pero de que vuelan vuelan

Expresa con total convicción

Doña Rafaela (con inusitado interés)

Así es comadre, por ahí se comenta que en el barrio Bicentenario hay una bruja agazapada. Que aparenta ser una santita y todas las noches sale a dar su vueltecita, convertida en un pájaro negro.

Mientras la señora Rafaela pronuncia sus palabras, Leila se estremece temerosa de lo que está escuchando.

Leila (con curiosidad)

¿Usted sabe quien es, quien se lo contó?

Doña Rafaela (contrariada por la pregunta)

Caramba chica, se dice el pecado más no el pecador.  A la bruja la atraparon una noche y le dieron una soberana paliza. Tanto es así, que al otro día una señora del barrio amaneció en cama de amargas penas. Por eso se dieron cuenta quien era la bruja.

Doña Ernestina (con seguridad y elocuencia)

Seguro que la agarraron  cuando cayó en el techo de una casa, a lo mejor  le tiraron un interior o una pantaleta al revés, cae facilita a los pies de la gente y ya no puede volar.

Doña Rafaela (mirando asertiva a su comadre)

La paliza se la  dieron con unas  ramas de piñón. Por eso comadre, que uno debe de tener una matica sembrada por si a las moscas.

Leila (levantándose de la silla)

Por esta calle no hay piñón. Pero en la otra calle en la casa de una amiga mía hay una bien grande .Bueno precisamente ahorita voy para allá, ya esta conversación me esta asustando. Hasta luego.

Leila se despide amablemente y sale de la casa, mientras el interés por la conversación que han tenido hace poco no ha cesado.

Doña Ernestina (agarrando aire)

Mire comadre y si no la hubieran agarrado con gritarle que fuera a  la casa  por sal, en la mañana la hubieran descubierto.

Doña Rafaela (con elocuencia)

Claro que si comadre. La primera persona que fuera tempranito a pedir sal. Esa era la bruja que volaba convertida en pájaro.

 Acto 2. La cacería

Mientras se suscitaba esta conversación entre eruditas en como atrapar brujas, en la otra calle en un ranchito construido con tablas y zinc un grupo de personas jugaban alegremente barajas. Cuando de repente sintieron un zumbido como aletear de alas que aterrizaba sin control en el suelo. Era una pava de monte negra y con la cresta amarilla. De repente, se escucha un grito de espanto de una señora que estaba jugando barajas.

 Señora

Bendito sea Dios, es una bruja. Corran que no escape, hay que agarrarla.

 La señora se levanta de la silla y corre hacia un niño como de 7 años que andaba jugando en el suelo en interior, lo abraza, lo levanta y se lo quita. Mientras el niño desnudo llora sorprendido y apenado. La señora le lanza a la pava de monte el interior al revés y  grita a los muchachos y a las demás personas

Señora

Vamos a atraparla ya no puede volar.

 Así que entre todos los presentes rodean a la pava temerosa y le entorchan una pata con mecatillo  y la amarran en una mata de mango. La dueña de la casa, le grita a uno de sus hijos

La Dueña de la Casa

Corre Alfredito,  al lado hay una mata de piñón trae unas ramas. Temeroso y en  veloz carrera sale Alfredito a realizar la encomienda, más atrás lo siguen otros niños dispuestos a colaborar. En su rostro se notaba el impacto causado por tener una bruja en el solar de su casa.

Señora (con voz de mando)

Caramba esos muchachos que no se apuran, compadre sáquese el cinturón y cueree a esa vagabunda, pa que escarmiente. Pa que nunca más se le ocurra salir a volar  a echar lavativas. El compadre se quita la correa y comienza a golpear a la pava. A la cayapa se unen las personas que están presentes.

Cuando los niños llegan con las ramas de piñón, la pava yacía tumbada en el suelo por los golpes que  los adultos le habían propinado. Sin embargo, tomaron las ramas y siguieron golpeándola. Esta jadeante y herida por los ramazos recibidos yacía postrada en el suelo. Los golpes cesaron, pero el sufrimiento seguía en aumento.

La Dueña de la Casa

Aquí traigo sal para echarle en las heridas. Mientras la dueña de la casa le echaba sal en las heridas, esta se retorcía del  lacerante dolor. Cuando la señora observo al animal moribundo le dice a la dueña de la casa

Señora

Es mejor que llamemos a la policía, que se lleven a la bruja presa. Antes de que se muera en tu patio, bendito sea Dios mañana va amanecer una persona muerta en el barrio. Esa era la bruja.

La Dueña de la Casa

No señor, yo no quiero esa muerte en mi conciencia, vamos a llamar a la policía y ellos que se averiguen.

 Acto 3. la Policía

Suena una sirena. Una patrulla de la policía se detiene al frente del rancho. Dos policías uno de edad madura y otro más joven, suben la ladera para llegar hasta el rancho donde las personas  los aguardan con ansiedad. Al llegar al frente del rancho, la dueña, la señora y los muchachos forman una algarabía tratando de relatarle a los policías lo que había sucedido.

Policia  Viejo (con voz airada)

Silencio por favor cálmense, señora usted es la dueña de la casa.¿Que fue lo que pasó?

La Dueña de la Casa

Gracias a Dios que llegaron señor policía, una bruja cayó en el patio de mi casa. Nosotros la agarramos y la tenemos amarrada en la pata de una mata de mango.

Después de escuchar lo acontecido, los dos policías se acercan a la mata de mango donde esta amarrada la pava. Observan el pájaro negro,  malherido. No dicen nada y bajan hacia la patrulla. Las personas los observan desde arriba impávidos al ver que no dicen nada y que no se llevan la bruja presa. Al llegar a la patrulla, ambos entran en la misma,  se sientan y cierran la puerta.

Policía Viejo (lo observa buscando una afirmación)

Que tú dices hermano, no llevamos presa a la bruja.

Policía Joven (lo observa con incredulidad)

Cónchale, yo tengo mis dudas y si ese bicho no es una bruja. Yo no estoy muy seguro de esos cuentos y supersticiones.

Policia Viejo (con voz segura)

Mira yo soy más viejo que tú, desde que tengo uso de razón he escuchado que las brujas se convierten en pájaros para hacer sus fechorías. Además, si no es una bruja entonces que bicho es ese.

Policía Joven (con voz insegura y contrariada)

Parece una pava pero negra. Ahora bien si no las llevamos, tú vas a ser quien se la lleve presa de aquí, la metas en el calabozo y escribas el reporte de su detención. Yo no asumo esa responsabilidad. Te has puesto a pensar en las risas de nuestros compañeros cuando te aparezca con ese pájaro bajo el brazo. Por que dígase lo que se diga  ahorita es un pájaro o no.

Policía Viejo (con voz contrariada)

Esta bien dejemos esa vaina así, ellos atraparon su bruja que vean que carajo van a hacer. Pero lo que si te digo es que esa bicha es una bruja, porque yo cuando digo que un burro es negro es porque tengo los pelos en la mano.

De pronto se escucha el encendido de la patrulla, y rápidamente arranca a toda velocidad dejando en un palmo de narices a las personas que esperaban que se llevaran presa a la bruja.

 Acto 4.La Sorpresa

 Al lado del rancho donde tienen a la bruja, en la casa donde esta la mata de piñón Leila conversa animadamente con su amiga. Cuando se escucha una algarabía de personas protestando.

Leila (con curiosidad pregunta)

¿Qué es esa bulla que se escucha al lado?

Amiga

Tú no sabes, que al lado en el rancho agarraron una bruja. La tienen amarrada en la pata de una mata de mango. Están bravos por que la policía no se la quiso llevar presa. Quieres verla, vente vamos...

Intrigada y con curiosidad por lo que le ha contado su amiga, Leila va con ella a ver la bruja que agarraron. Cuando llegan al sitio donde está amarrada observa la bruja e inmediatamente los ojos le brillan de la sorpresa y el estupor de la impresión que ha recibido. Presurosa y consternada retira la vista de la pava moribunda.

Amiga (con voz de preocupación)

¿Qué te pasa leila?

Leila (sobreponiéndose)

Nada amiga, solo que me impresionó lo maltrecho que está ese animal

Señora (con voz inquisitiva)

Animal no  mijita, ese pájaro es una bruja

Leila (con voz irónica)

Si señora es una bruja. Bueno amiga, tengo que irme ya es de noche. Nos vemos mañana. Chao.

Se despide de su amiga de forma intempestiva. Hay algo que la atormenta y le preocupa  por lo que tiene que retirarse inmediatamente antes de que sea tarde.

 Acto 5.El Duelo

 Presurosa y nerviosa Leila llega a casa de su tía doña Ernestina, está todavía conversando con su comadre doña Rafaela. Su tía la observa un poco nerviosa y le pregunta preocupada

Doña Ernestina

¿Qué te pasa Leila, te veo asustada, estas pálida?

Leila

No es nada tía, es suposición suya.

Exclama con un tono de voz que no deja convencida del todo a su tía. Pero inmediatamente esta le cambia la conversación y le pregunta a Leila con inquietud

Doña Ernestina

Oye no has visto mi pava por allí. Mis hijas la han buscado por todos lados y no lo han encontrado. Ya son las 8 de la noche, ella se iba para los solares pero como a las seis ya  se venía a dormir.

Doña Rafaela (observando a Leila)

Yo le dije a la comadre que por mi patio no la he visto. Esa pava  es mansita, seguro que cayo en un solar y se quedaron con ella. Yo le dije que mañana tempranito siguieran buscándola.

Doña Ernestina (con voz llorosa)

Esa me la trajo pichoncita mi hermano del campo. La críe con tanto cariño y esmero. Me va a ser mucha falta mi pava, contar que no se la coman. Aunque yo tengo fe que maña va a aparecer, a lo mejor esta perdida.

Leila no ha respondido lo que su tía le ha preguntado, pero la observa con tristeza. Espera con impaciencia que doña Rafaela se vaya para contarle a su tía lo sucedido. Pausa. Por fin cuando la visita se levanta y se despide.

Leila (con un dejo de tristeza)

Ahí mi tía su pava está en la otra calle toda aporria. En  el ranchito de tablas, al lado de la casa de mi amiga. La confundieron con una bruja, figúrese que hasta llamaron a la policía para que se la llevara presa.

Doña Ernestina (impávida y con voz llorosa)

Bendito sea Dios Leila, ya voy a buscar a mi pava. Como es posible que me la hayan maltratado de esa manera, a ese pobre animal que no le hace daño a nadie.

Leila (con voz temerosa y de alerta)

Por favor tía no se le ocurra ir a buscarla, esa gente esta enloquecida, ellos están convencidos de que es una bruja y si usted va para allá, la muelen a palo a usted también. Quédese tranquila ya nada puede hacer, además esa pava ya se esta muriendo.

De tal forma que Doña Ernestina, asustada oye el consejo de su sobrina y no le queda más remedio que llorar en silencio mientras entona esta letanía:

 Yo no creo en brujas/ pero de que vuelan vuelan/ mataron mi pobre pava/ le han dado tremenda pela/ Ni siquiera puedo buscar/ lo poco que queda de ella/ Yo no creo en brujas/ pero de que vuelan vuelan/ Decían que era una bruja/ convertida en ave negra/ malaya su mala suerte/ voló buscando la muerte/ Yo no creo en brujas/ pero de que vuelan vuelan/ ahora lloro en ausencia/ mi pava que yace muerta/ por culpa de esa gentuza/ !Mí pava no era la bruja!/ bruja era... la lechuza.

 DANIEL RUIZ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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