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Cuento:La Mata De Uva

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LA MATA  DE  UVA

Daniel Ruiz

La fiesta de cumpleaños estaba bastante animada. Las mesas estaban adornadas de forma sencilla desplegadas en el patio de la casa. Los invitados bailaban en un corredor bastante amplio, que facilitaba que algunas personas mostrarán lo mejor de su repertorio danzístico, al compás del ritmo vallenato "esta es la casa del hombre del palo y el pantalón y el pantalón, lo tiene puesto el hombre del palo". Sentados en una mesa había un grupo muy animado, entre ellos había dos miradas que se cruzaban constantemente. Eran dos amantes que mantenían su relación oculta. Solamente ellos comprendían lo que esas miradas escondían. De repente el hombre se levanta y sale de la casa, más atrás viene su amor secreto. El camina adelante, cuando de repente se detiene y entra a una construcción abandonada. Ella lo sigue con paso ligero y exclama: por fin mi amor, tenía tantos deseos de abrazarte, de besarte-.El responde con voz suave: no sabes cuanto ansiaba estar a solas contigo, menos mal que entendiste mi mirada-.Mientras se suscitaba esta escena de amor por parte de los amantes. Ella emocionada de estar en brazos de su amado, no se había percatado que había entrado en una casa que siempre le había causado temor. Por los hechos terroríficos que habían ocurrido durante su infancia. De repente un frío helado le recorrió todo el cuerpo ... y a su mente vinieron aquellos hechos que tanto la perturbaban...

Ya no soporto más. No puedo dormir. La escucho, la siento, la miro...no puedo arrancar de mi pensamiento esos lecos  que taladran mis oidos...esos ojos  brotados a punto de escaparse de las cuencas. Esa lengua larga y ladeada...que me acosa aquí, allá y donde vaya...no, no puedo borrar de mi pensamiento ese maldito día en que cometí esa barbarie. Cálmate mi  amor, tranquilízate. De nada sirve  echarte la culpa, ya lo hiciste, solo tienes que olvidarlo. Vas a enloquecer-.Trataba Barbarita de consolar a su esposo Manuel en el lecho de la cama, de la pequeña barraca donde habitaban con su pequeño hijo de tres años. Eso trato pero no puedo me impresionó tanto como murió. No sabes cuanto me arrepiento de  haberlo hecho. Responde Manuel con un tono entremezclado de horror y angustia. Barbarita lo mira profundamente y de forma inquisitiva le dice: yo te lo dije Manuel, te implore que no lo hicieras. Sin embargo, lo hiciste  estabas poseído por la ira. No entendiste de razones. De nada valieron mis lágrimas, lo hiciste. Manuel enojado le contesta: no me mires así, lo menos que necesito de ti es tu reproche. A lo mejor que por mis venas corre la sangre de un asesino en potencia. Acaso, no entiendes no joda que me obstiné, me canse de tu bendita quejadera. Cada vez que llegaba cansado del trabajo me recibías con la misma cantaleta, sobre su malamaña. Ella lo observa furiosa y con lágrimas en los ojos le responde:-Que buena vaina, ahora resulta que la culpable de tu locura fui yo. A lo mejor, fui yo quien te buscó el mecate, quien la agarró sin piedad y la colgó de la mata de uva-.Basta ya Barbarita de nada sirve buscar culpables. Ahora el que esta jodido soy yo, siento su presencia, como recordándome  que fui su verdugo. Y nada que uno haga o diga  podrá evitar esta desesperación y horror que me corre por las venas-.

Así transcurrieron los días para esta familia, llenos de zozobra y temor. Manuel deambulaba por las calles como absorto, pensativo, el horror que padecía se reflejaba en su rostro. A veces hablaba sólo: Lo siento... yo no quería hacerlo. Lo siento, Oh Dios mío voy a enloquecer-.

Las personas de la comunidad comenzaron a notar que Manuel se estaba volviendo loco. Algunos comentaban con enojo por lo que había hecho: él se lo merece, esa es la conciencia que lo esta matando. Ahora todos estamos pagando las consecuencias por la barbaridad, que hizo. No te has fijado que ahora por las noches se escuchan los gritos (igualitos como a los de aquel día en que la guindó). Expresó Doña Matea con tono de reproche. Teresa afirmando con la cabeza le responde: eso no es nada hay gente que la ha visto parada cerca de la mata de uva que esta al frente de la barraca. Dios me libre, ahora la gente tiene miedo de pasar a medianoche por el frente. Con un dejo de tristeza, doña Matea le dice: y pensar que fui yo...que se la regaló quien iba a pensar el trágico final que le aguardaba.

Al poco tiempo Manuel y su familia tuvieron que irse y dejar la barraca. Ya la situación era desesperante, Barbarita sabía que era necesario marcharse por la salud de Manuel y la suya. A lo mejor el tiempo y el estar lejos de este sitio, permitiría a fin  recuperar la paz y el sosiego, que perdieron cuando Manuel decidió en un ataque de rabia ahorcar a su perra. 

Al poco tiempo esta barraca fue habitada por un policía, su esposa y su pequeño hijo de 2 años. Todavía estaba en la memoria de los vecinos lo que había sucedido con la perra. Y el miedo que sentían al pasar de noche frente a la mata de uva. Muchas personas contaban aterrorizadas que la habían visto,  y escuchado sus aullidos parecidos a los que dio, cuando fue guindada.

Una tarde en la barraca se presentó un voraz incendio, que en cuestiones de segundos arropo el sitio. La gente corría desesperada gritando que adentro de la barraca estaba el hijo del policía. Gritaban aterrados que se escuchaban los gritos de dolor del pequeño y ellos sin poder hacer nada. Al poco tiempo se escuchó una gran explosión que estremeció las demás viviendas, era la bombona de gas que había explotado. Algunas personas lloraban desesperadas por el niño que se quemó dentro de la barraca. A los pocos minutos del incendio todo quedo reducido a cenizas. Un profundo silencio envolvió a las personas que observaban impávidas lo que había sucedido. Cuando de repente la esposa del policía llegaba al sitio alarmada, con su pequeño niño de dos años tomado de la mano. Un suspiro de alivio se escucho entre los presentes. Entonces ¿de quien era esos gritos que se escuchaban en la barraca?. Muchos vecinos sostienen que esos gritos eran de la perra ahorcada.A partir de ese momento se extendió una leyenda en el sector sobre la perra, la gente dice que sale en las noches los quince de cada mes, el mismo día en que Manuel la guindó.

En la actualidad hay una construcción abandonada, a medio terminar...De pronto ella se estremece entre los brazos de su amado. Presa del pánico, por las imágenes y los hechos que había recordado. Le dice: Vámonos mi amor, tengo miedo. Después te cuento-.Sin cruzar ninguna palabra al respecto, los dos amantes salen rápidamente de la construcción. Mientras ella  voltea con cierto  temor y curiosidad  hacia  la mata de uva. Aquella que sirvió de cadalso, donde el verdugo Manuel, guindó a su perra.

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