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Noveno Festival Mundial de Poesía:Capítulo Bolívar

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(Gabinete Estadal Bolívar del MPPPCultura).- Guayaneses disfrutaron la fiesta de la palabra en el Noveno Festival Mundial de Poesía capítulo Bolívar, promovido por el Gobierno Nacional, a través del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, organizado por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello.

 El Festival fue celebrado los días 19 y 20 en la Sala de Arte Sidor, de Puerto Ordaz, ciudad Guayana, del Estado Bolívar, estando como invitado especial el poeta internacional William Ospina, novelista y ensayista colombiano, galardonado como el Premio Rómulo Gallegos, en el año 2009 por su novela El País de la Canela.


En el Festival William Ospina compartió con poetas, poetisas, escritores y escritoras regionales como Morela Maneiro, indígena de la etnia Kariña; Daniela Saidman, Carmen Rodríguez, Pedro Ostty, Eva Velásquez, Manuel Ramírez Barazarte, entre otros, que maravillaron a los presentes con sus creaciones.


En esta velada de poetas y amantes de la poesía fueron presentados el Coro Ensamble Vocal Guayana y Venezuela Cuerdas y Canto, los cuales también contribuyeron para el disfrute ameno del Festival.

En su intervención el Poeta William Ospina recitó varios de sus poemas y se dirigió al público para saludar y agradecer la invitación al festival.

Por otro lado en entrevista concedida a los periodistas de la región, en la Librería del Sur, donde estuvo acompañado de la arquitecta Fanny Astudillo, Directora General del Gabinete Ministerial cultural Bolívar, el poeta Ospina significó, “a mi me gusta mucho los festivales de poesía, los encuentros de poesías y los recitales públicos de poesías, por una razón, es cierto que leer poesía es muy grato, es cierto que abrir un libro de poemas en su sala, es muy grato, pero uno de los componentes de la poesía es el sonido de las palabras”.

Más adelante agregó, “la poesía fue inicialmente sonoridad; fue en los orígenes de la humanidad invocación, celebración, conjuro y a veces cuando uno está leyendo el poema en silencio algunos de esos elementos valiosos de la poesía se pierde la musicalidad de los poemas y la fuerza encantatorias de las palabras.

Al respecto cito que Borges decía que todo gran poema quiere ser dicho en voz alta y por eso un poema leído ante un grupo de personas crea un clima común y la humanidad está necesitando romper con esto y empezar a tener otra vez fiesta de la comunicación colectiva, porque sola no podrá resolver nada, tiene que ser en grupo con la belleza y con la pasión que da el mundo.

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En la primera foto, de arriba, el poeta Daniel Ruiz, Jacobo Morales y un cultor de Ciudad Bolívar.

En la segunda foto, el público presente en espera de la velada.

En la tercera foto, el poeta Daniel Ruiz durante su intervención.

Y por último de izquierda a derecha el poeta y escritor internacional invitado el Colombiano Wiliam Ospina, Daniela Saidman y Morella Maneiro, entre otras poetas. 

RELATO DE UNA HERMOSA EXPERIENCIA

El martes 19 de junio se realizaría el encuentro poético, en el marco del noveno festival mundial de la poesía, en Puerto Ordaz. La hora 3:00 pm  en la sala de arte SIDOR. Salí de Upata a la 1:30 p.m. Llegué a buena hora. Sin embargo, la sala apenas comenzaba a mostrar la llegada de los invitados. Me conseguí con buenos amigos. Sin embargo, mi hermano el poeta Luis Sánchez no llegó. Se supone que vendría desde Ciudad Bolívar. Tuvo que bajarse del autobús que los conduciría al evento. Hasta cuándo tendremos que soportar el abuso de algunos "artistas" que enarbolando la mal comprendida irreverencia atropellan a los demás, y lo peor del caso es que el silencio es cómplice. Cuando me enteré que el poeta internacional que compartiría con nosotros era el escritor colombiano Wiliam Ospina. Volaron los recuerdos y una anécdota que me sucedió con su novela "El país de la Canela", y que  le relataría al mismo Ospina una hora después.

El tiempo de espera permitió compartir con diferentes amigos y poetas. Volví a conseguirme con el irreverente poeta Pedro Osty (un ejemplo, que dignifica esta palabra) compartimos saludos, reflexiones y una espumosa para tranquilizar el espíritu. Exhibía Pedro un nuevo cayado, para pastorear palabras entre sorbos y andares; una cruz boca abajo, guindando sobre su pecho,   para aliviar la afrenta de un símbolo deleznable. De igual forma, tuve el placer de encontrarme con mi amiga Mercis Martínez, cada día trabajando más en su faceta como escritora.

Comenzó la fiesta de la palabra, los grupos musicales, la animación de la poeta Niria Amaro, y uno por uno de los poetas invitados recitando para el público presente. Prefiero no nombrarlos por qué no los recuerdo a todos, y no quiero ser censor ni excluyente  por omisión.

Durante el transcurso de la velada, tuve la oportunidad de relatarle a Wiliam esta anécdota:

"Estaba yo hospitalizado en el hospital de Guaiparo, esperando la fecha de la operación, era un 22 de diciembre (ingresé el 16 de diciembre). Y todavía no tenía fecha, cada hora, cada instante que transcurría la ansiedad me mordía con los dientes afilados. Para distraerme durante la espera,  empecé a leer la hermosa novela "El país de la Canela"; precisamente la noche anterior la había terminado de leer. Como a las ocho de la mañana, comencé a recordar un episodio de la novela que reza así:

Pizarro acepto que Orellana avanzará en el barco, Y prometió peinar las orillas, le pidió que avanzara también por tierra hacia aquella laguna y que allí lo esperara, y que si no regresaba en un tiempo razonable no se ocupara de él.

 Las precisiones eran necesarias porque en tan desastradas circunstancias todo podía pasar: el barco iba sujeto a los impredecibles azares del río. ¡Cómo sabe engañarnos la esperanza! El jefe de la expedición no podía saberlo, pero acababa de abrirse en su vida la estrella más negra. Al rumor de esas palabras con que autorizaba nuestra exploración, el destino estaba trazando sobre su frente una vuelta fatal. Nadie puede saber cuándo empiezan las cosas, pero esa decisión de un instante fue definitiva para que con los meses sus agravios se sumaran a sus fracasos, y para que un día la ambición añadida al rencor lo convirtieran en el mayor rebelde de estos tiempos.

 Pero es que hay días que se alzan entre los días, y ese del que te hablo decidió la suerte de cada uno de nosotros. Si yo soy quien soy, si estoy aquí hablando contigo, es porque el destino hizo que fuera uno de los hombres del barco. Pudo ser mi juventud lo que determinó que yo fuera de los primeros en ser embarcados, al lado de los más hábiles en rastrear, de los buenos cazadores, de los que dirigieron la construcción del bergantín y de los marinos avezados de la expedición.

                                              ***

Entonces, perdidos en medio de la corriente y doblegados bajo la furia de los elementos, todos comprendimos que el muro blanco que se nos había atravesado no era el estrado del juicio final sino una muralla de espuma, y que el estruendo de diez mil elefantes que nos había envuelto por días era el forcejeo de dos titanes, el río desmesurado y el océano imposible, y de repente, mojados e incrédulos, mareados y enfermos y locos de alegría, estábamos hundiendo nuestras manos heridas e hinchadas en el resplandor de las olas del mar" Fragmentos tomados de la novela El país de la canela, Wiliam Ospina.

De manera, que así como Orellana tomó la decisión de avanzar por ese río desconocido, aguas abajos sin tener idea que el destino les depararía. Y que para beneplácito de ellos fue la salida al mar y su salvación. Yo decidí abandonar el hospital, no estaba dispuesto a seguir esperando una hipotética fecha de operación, y jugármela pasando las navidades en un hospital donde cada día, ingresaban heridos de balas y antisociales tiroteados. De manera que decidí montarme en el barco, y nada me haría cambiar al respecto. Llamé a mi esposa que vendría a visitarme el mediodía, y le dije que me iba para mi casa. Y así fue, fueron una de las navidades más hermosas que pasé en unión de mis seres queridos”.

Wiliam me observa, y me pregunta: ¿Qué paso al final, te fue bien? Aquí estoy, me operé en una clínica el 6 de marzo del año siguiente. La operación fue exitosa.

Después que declamaron los poetas regionales (Ciudad Guayana, Ciudad Bolívar y Upata) intervino Wiliam, con una hermosa poesía llena de fuerza e imágenes que pincelan la tragedia que significó para el pueblo indígena la llegada de los conquistadores. Aquí coloco unos poemas que tomé de la red y que creo, lo intuyo, que los escuché en esa hermosa velada.

El Espejo

Una región del muro está hechizada.
Sólo el ojo lo sabe.
Un cristal incansable paso a paso repite
las rectas sombras que la tarde desplaza.

Terriblemente dócil, no desdeña
la vertical sinuosa de una hormiga extraviada
y al fondo de sus cámaras
también crecen las plantas.

A veces miro ese país extraño
cuyos hombres no tienen más lenguaje que el gesto,
ese país sin música.

Sé que no puedo ser ese hombre que me mira,
sé que a él no lo alcanzan el temor ni la idea.

Cuando la noche apaga las letras y los ángulos,
en su país de eclipses él no te ama.

El Amor De Los Hijos Del Águila

En la punta de la flecha ya está, invisible, el corazón del pájaro.
En la hoja del remo ya está, invisible, el agua.
En torno del hocico del venado ya tiemblan, invisibles, las ondas del
estanque.
En mis labios ya están, invisibles, tus labios.

El Geólogo

Aquí hubo un mar hace un millón de años.
El hombre no lo sabe, más la piedra se acuerda.
Pártela: hay un cangrejo en sus entrañas,
Todo de piedra ya, forma magnífica
Que se negó a ser polvo.
Ante el peñasco y el guijarro, piensa
Que acaso fueron seres dolorosos,
Sangre y pulmones palpitantes.
Entre la ciega roca
Y el trémolo extasiado de la salamandra
Tan sólo hay tiempo.

Por último, comparto con ustedes, queridos lectores, los poema que recité en el noveno

festival mundial de poesía capítulo Guayana.

 

DESDE MI SOLEDAD

Vengo sin idiomas

con el sigilo de mis manos

a escribir sobre un cuerpo

mis ansias

desde mi soledad.

Tus ojos ámbar

me recuerdan la mortecina

mirada de la nostalgia.

La miro triste

dolor ajeno,

dolor que reconozco

entre los pliegues

de mis sabanas.

Luz que admito,

aún me habita

aunque trato

de apagarla,

la asimetría del ángulo

proyecta sombras

que la nombran;

me venden la ilusión

de un ámame.

Aves de rapiña

devoren lo que me queda

de cordura, para el olvido.

Todo acontece

soy quien lo niega

y lo afirma también,

no dejará la muerte

su reinado.

Cada vez que te pienso

te niego,

enjugo el desdén

y echo a volar

tu nombre,

lejos... muy lejos;

y detengo mi pluma

para que el recuerdo

no enarbole su conquista

sobre un suelo

ya liberado.

No importa, que pregunten

¿Por qué no escribes poeta?

Escribo para vivir

no escribo para morir.

 

FORMAS EN FUGA

¿Quién le dijo al circulo

que trasmutara a luna?

¿Por cual resquicio de un triángulo

se disipó el olvido?

A tus manos

le nacieron alas

y volaron sobre el silencio

de noches prestadas.

Tu cuerpo

se fue ovillando

y se fugó

entre espirales

y dudas.

Mi camino

se bifurcó

entre hipérbolas;

persigo paralelas

mientras Euclides

traza mi sino

con regla y compás.

Alguien me llama

y no respondo;

soy aquel

este

el otro

todos menos

quien fui,

entre tu piel y mi piel.

Formas en fuga

labios en fuga

todo cambia

se escurre

y lo que ayer era

fuerza y convicción

hoy es negación.

 

TRAS EL CRITAL

Tras el cristal

    un sueño me nombra

           y no estoy

Sin embargo

   puedo juntar palabras

     en el revés de la página;

escribir sin retórica

   un verso breve

      que apacigue

         el odio y el rencor.

Tras el cristal   

   un niño me sonríe

       y me enternece;

evoco historias

   que rondan columpios

     donde se mecen

         cantos de chicharras.

Tras el cristal

    me espera el amor

      el que fue

        el que es

          y el que será;

con cual de ellos

   echaré mi suerte.

Escríbeme un nombre

         espejo

          aunque al final recoja

            los vidrios rotos.

                                                                                            DANIEL RUIZ CORREA 

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Comentarios Noveno Festival Mundial de Poesía:Capítulo Bolívar

Hola Profe; Muy Lindo El POEMA Desde MI SOLEDAD....
oslenys oslenys 21/10/2012 a las 02:06

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